miércoles, marzo 10, 2010

The Secret in their eyes


Se sabe que el día después de la entrega de los premios Oscar se habla más de las injusticias que de los aciertos (en realidad el tema central suele ser la moda, pero ese es otro punto). A pesar de que en los días previos a la entrega muchos sitios colocaban al Secreto de sus ojos entre las favoritas, la gran mayoria de los criticos ponían enfasis en los méritos de films como La cinta blanca y el profeta. Incluso algunos veian este premio como el momento justo para reconocer la trayectoria de Michael Haneke, director de la película germana. Pero se sabe que los Oscars son especiales, no sólo por la repercusión que generan, sino también por el hecho de querer alejarse de cualquier tipo de sugerencia. En una entrada que escribí meses atrás, sostuve que era muy dificil que esta película se lleve el Oscar. Evidentemente me equivoqué, por el simple hecho de no conocer en profundidad al tipo de votante. Uno de los requisitos fundamentales para poder votar en esta categoria es haber visto todas las películas que la integran. Al no ser films tan populares, está claro que la mayoría de los miembros de la academia no iban a tener tiempo (o interés) para verlas todas, salvo un pequeño grupo de personas de edad avanzada y de carácter mucho más conservador y tradicional. The White Ribbon es una película muy interesante, pero lenta y poco tradicional. El profeta asombra por su crudeza, una característica que la convierte en una película fría, gris y fuerte. La violencia que se exhibe en el film francés era un condimento que lo alejaba de las grandes chances de victoria. Todavía no pude ver La teta asustada ni Ajami.

Por su parte, el Secreto de sus ojos es un muy buen film, desde el comienzo hasta el final. Tiene algunos detalles que hacen un poco de ruido, pero que no sobresalen ni afectan demasiado la percepción del espectador. Ya di mi parecer en el post que les comentaba anteriormente.

Me llamó la atención la entrada de un sitio estadounidense que planteaba una conspiración de los miembros de la academia. ¿El objetivo? Elegir películas extranjeras mediocres que no sean competencia para las estadounidenses. Me suena un poco rebuscado y absurdo, pero me asombró que la idea se multiplicara en varios sitios, cuyos autores no podían creer que “tanques artísticos” como La cinta blanca (ganadora de la Palma de Oro en Cannes y del Globo de oro) y El Profeta (ganó en los premios BAFTA, entre otros galardones europeos) no se llevaran la estatuilla dorada.

Es dificil hablar de merecimientos. Cada película que integra la nómina es completamente diferente. Yo diría que es imposible compararlas. Hablan de cosas distintas y creo que la elección pasa por el gusto y no por la calidad. Las películas europeas nominadas tratan pocos temas, pero lo hacen con profundidad y con el valor agregado de contar con excelentes actuaciones. El secreto.. abarca un poco de todo y lo hace de la manera más natural posible, siendo esto también un valor para destacar.

El cine argentino demostró que puede hacer películas interesantes y entretenidas. A veces se piensa más en los festivales que en nuevas ideas para atraer al público. Queda claro que los espectadores de nuestro país no eligen solamente peliculas argentinas banales.

Pd: Genial que Quentin haya entregado el premio

miércoles, marzo 03, 2010

Las escenas de la vida


Las escenas de la propia vida. El paso de la triste comedia al drama hundido en las profundidades del ser. Se abre el telón y surgen los personajes principales. Los aplausos crean un ambiente ensordecedor, escuchado por todos, menos por el centro de atención. La obra comienza y la hipnosis del acto los lleva de un lugar a otro. Las miradas atentas, los diálogos precisos, miles de pensamientos obnubilados por los avatares de la nueva realidad. Risas en masa, carcajadas solitarias, pequeños movimientos y sonidos aislados e impercetibles. Las luces persiguen a los protagonistas e ignoran desinteresadamente a la mayoría. Sorpresas, gritos, susurros: todo es posible en aquel mágico mundo. La ansiedad comienza a tomar posesión de los cuerpos, las luces se desvanecen y las palabras buscan desesperadamente hacer pesar su liviandad. El comienzo del fin para algunos. Para otros, volver a encontrar el propio reflejo escondido momentáneamente. Los murmullos toman valor y desencadenan un efecto dominó. Las luces buscan nuevos protagonistas. Los aplausos, el perfecto final de aquello que fué, pero que no es. Pasos hacia atrás, desciende lentamente el telón. Su movimiento evita el mantenimiento de un contacto visual, que a pesar de su fuerza sobrenatural, cede ante la verdadera realidad. Sólo se escuchan sonidos. Movimientos. Conversaciones. El sueño ya terminó, cada cual a su verdad. La mia, la tuya, la de aquel.

sábado, febrero 27, 2010

La normalidad de lo anormal


Transitar por calles y avenidas argentinas puede convertirse en una odisea. En aquellos países en los que el derecho al reclamo es ejercido correctamente, el respeto por el prójimo siempre tiene carácter de prioridad. Tanto es así que las protestas se realizan con total tranquilidad y sin obstaculizar el paso de automóviles y/o peatones.
Uno se pregunta qué grado de consideración puede tener una persona con aquel que reclama, si éste se presenta con la cara cubierta y con palos encadenados que denotan violencia. Lo preocupante de esta situación no es el reclamo de estas personas ni tampoco el tiempo – y la paciencia- que pierden aquellos que se ven demorados por este impedimento. Lo que realmente preocupa es el grado de normalidad que adquiere un hecho como éste (como tantos otros en este país) y el poder que van acumulando estas personas. Un poder cuyo crecimiento es inversamente proporcional a la pérdida de autoridad de aquellos que deben mantener un estado de orden.
¿Qué pasa si una persona necesita llegar a un lugar de forma urgente y se encuentra con este tipo de impedimentos? Se puede perder un trabajo, se puede perder una oportunidad, se puede perder una vida. Vivimos en un país en el que todo tiene que venir de arriba. Nuestra clase política es un triste reflejo de la sociedad. ¿Por qué pedir dinero si se puede pedir trabajo? ¿Acaso somos lo suficientemente superiores como para no aceptar un empleo de baja alcurnia? Será que no somos una sociedad sufrida y que el éxito momentáneo nos malacostumbró para toda la vida. A veces necesitamos un golpe bien fuerte para darnos cuenta de lo que valen las cosas.

domingo, enero 24, 2010

Conversaciones con uno mismo


-Quiero escribir algo
-¿Y qué esperás?
-No se que escribir
-No me vengas con eso de la mente en blanco…
-Es una realidad, estoy falto de inspiración…
-Tomá una mínima idea y desarrollala… no subestimes los temas simples.
-Es una especie de presión interna que puja y puja, cerrándole la puerta a las palabras.
- Mirá una película, lee un libro, caminá. Tenés que ejercitar los pensamientos. No surgen de la nada.
-Veo películas, leo libros y camino bastante… no creo que ese sea el problema.
-¿Alguna idea de cuál puede ser el problema?
-Tengo algunas en mente…
-¡Ajá! Tu mente no está en blanco, está ocupada.
-Puede ser, no se… me puse a pensar en el tiempo.
- ¿Qué problema hay con el tiempo?
- Es irritante, pero lo hace sin querer.
- ¿Por?
- Lo imagino como una larga carrera. Nos la pasamos corriendo, sin parar. Aun cuando paramos nuestra mente sigue corriendo. Y cuando realmente dejamos de correr, no nos damos cuenta.
-Bueno, el hecho de que le estés dando personalidad al tiempo ya es un problema de base. No le des tanta importancia, tenelo como aliado, no como enemigo.
-¿Vos cómo te inspirás?
- Antes que nada, no pienso en cómo inspirarme. No hay que buscar lo extraordinario, hay que actuar naturalmente. La espontaneidad es un valor a tener en cuenta. Tomá la primera palabra que te surja y empezá a tejer alrededor.
-Es difícil cuando uno complota contra si mismo.
-Generalmente eso sucede cuando una parte de nosotros tiene algo que decir y no la dejamos. Entonces, en represalia, nos hace un piquete mental.
-Me gusta eso del piquete mental.
-No trates de abarcar todo y esperar que los sueños te den una idea. Hacé un filtro, selecciona y dale el cien por ciento de apoyo a esa elección.
-Me asusta un poco eso del cien por ciento.
-¿Por qué?
-Por temor a no obtener resultados. Si das todo, ¿qué queda después?
-No te preocupes, a diferencia del banco central, el ser humano tiene buenas reservas. A veces están escondidas, no las encontramos simplemente. Pero en los momentos difíciles aparecen.
-Bueno, a veces me pasa eso de rendir mejor cuando estoy en apuros.
- Claro, estás apretando contra la pared al piquetero mental. Alguien tiene que ceder en algún momento.
-Así es…
-¿Un poco mejor?
-Un poco
-Cualquier cosa me llamás, me voy a dormir la siesta.

domingo, diciembre 13, 2009

La pérdida de credibilidad


Sólo bastaron 24 días para darnos cuenta de varias cosas y sufrir un baño de realidad. El periodismo de antaño, con sus defectos y virtudes, dominante o sumiso, encontraba en ciertas circunstancias su propio limite. La lógica era otra. Se lo veía –y así fue creciendo en credibilidad- como un servicio a la comunidad. Primero con un carácter que tendía hacía la objetividad y luego adentrándose en aquellos aspectos que los más poderosos querían ocultar. Aquel periodismo de investigación de los años 60 se mostraba como el verdugo de aquellos sectores que en otras épocas los manejaban como meros instrumentos. Hoy en día, son manejados por otra lógica, la del mercado, aquella que busca soluciones que están más allá de los valores humanos. El caso Pomar es paradigmático, no porque los medios no hayan actuado de manera similar en otras ocasiones, sino porque se llegó al paroxismo de la vergüenza. “Le transmitíamos a la gente lo que manifestaban las investigaciones”, se defendían los periodistas. Vamos muchachos, la historia de su profesión es mucho mejor que eso. Se llegó a decir que Fernando Pomar era narcotraficante; que había matado a toda su familia; que habían sido secuestrados; que se habían escapado del país por deudas, etc. Debo reconocer que muchos entramos en esa nube de misterio que nos quisieron imponer y que sin lugar a dudas era redituable económicamente. Desde el día del descubrimiento de los cuerpos se alcanzó un grado de sensacionalismo que rozó la vergüenza ajena. Se perdió aquello que durante tantos años se luchó por conseguir: la credibilidad. Hasta “la gente” (como les gusta decir…) ha notado la cantidad de contradicciones que reflejan día a día, ya ni siquiera entre diferentes medios, sino dentro de cada uno. Lo que más preocupa son las consecuencias: que haya personas que actúen en base a lo que escuchan, que confíen cuando ya se han perdido todos los motivos de confianza. La pérdida del valor humano se ve reflejada en las sensaciones que pueden tener día y noche los familiares de las víctimas. Que ni siquiera puedan prender la televisión, porque seguramente se encontrarán con la imagen – constante- de sus cuatro familiares siendo grabados en un video casero. Que salgan de su casa y un movilero les pregunte: ¿Cómo te sentís?
Le hace mal al periodismo entrar en esa lógica mercantil. Hace mal que se transmitan 24 horas seguidas de noticias, por que eventualmente no se sabe qué decir y se inventa. La pauta de las tres fuentes como mínimo está desapareciendo, por que básicamente ellos mismos se convierten en fuentes falsas para los mismos medios. Se retroalimentan. Ha dejado de ser un servicio social para convertirse en un show mediático más. Todos somos cómplices, obnubilados por el desconcierto y por una cobertura que excede las posibilidades de cambio que te da el zapping.

domingo, septiembre 27, 2009

And the oscar goes to....


El secreto de los ojos del INCAA era bastante obvio. La película de Juan José Campanella fue elegida para representar al cine argentino en la próxima entrega de los premios Oscar.

El secreto de sus ojos trata la historia de Benjamín Espósito (Ricardo Darín), empleado de un juzgado penal, quien tras jubilarse, decide escribir un libro acerca de un caso de homicidio que lo marcó para toda su vida. Es una película muy interesante, más allá de la historia en si misma. El director tuvo la virtud de crear una sólida amalgama de diferentes géneros. El popurrí de Campanella está compuesto por una buena dosis de comedia, sobre todo en la primera hora del film; algunos momentos de tensión y suspenso, mayoritariamente en los puntos clave de la historia; la trama policial y, como no podía faltar en una película del director de El hijo de la novia, el amor como sustento.

Sin embargo, y ojalá me equivoque, no creo que sea un film con las características necesarias como para llevarse la famosa estatuilla. Como bien decía un periodista italiano en la conferencia de prensa de la película en el Festival de San Sebastián, el film es una excelente combinación de cine comercial y de autor. Por más paradójico que suene, si hablamos de la industria hollywoodense, lo comercial (y el género) atenta contra sus posibilidades. Si nos retrotraemos hacia los últimos ganadores del Oscar a mejor película de habla no inglesa, el tipo de cine social, político e incluso bélico se llevó la mayoría de los galardones. De hecho, en el último festival de San Sebastián, cuando todos daban por hecho que El secreto de sus ojos iba a llevarse la Concha de oro (dígale No al chiste fácil), el jurado prefirió darle el premio al film chino City of life and death, del director Lu Chuan (vale aclarar que es una película bélica…).

Más allá de que tenga posibilidades o no, El secreto… logra atrapar al espectador. La química entre Darín y Villamil es fundamental, mientras que Sandoval, personaje interpretado por Guillermo Francella, aporta un aire de frescura y relajación.

Párrafo aparte para el “plano secuencia” (entre comillas porque en realidad no lo es) en la cancha de Huracán. Una escena que llevó tres días de rodaje y nueve meses (sí, nueve) de posproducción, con un programa que suele utilizar Peter Jackson en sus películas.

En el mes de enero la Academia estadounidense de artes audiovisuales elegirá a los nueve finalistas, de los cuales cinco lucharán por el Oscar a mejor película extranjera. El último film nacional nominado fue El hijo de la novia, del mismo director.

sábado, agosto 22, 2009

Feliz aniversario


Un día como hoy, hace dos años, comenzaba esta travesía llamada Voces que me guió por caminos insospechados y palabras reveladoras. Un día como hoy, hace dos años, mi mundo se plantó delante de mi y me exigió un análisis de la situación. Dicho análisis se tradujo en cambios significativos y en una reelaboración de objetivos. A lo largo de estos 730 días, cada segundo que pasaba consolidaba aún más ese planteamiento, tantas veces necesario en el transcurso de la vida. Mejoré mi escritura en base a la regularidad; elaboré pensamientos a partir de una busqueda interior constante; fijé objetivos claros a causa de esa búsqueda. Hoy se cumplen dos años de un espacio con vida propia, con más o menos visitantes, con más o menos calidad, pero con la capacidad de ser un parcial reflejo de mi personalidad. Gracias a los que lo visitaron semana a semana, gracias a los que lo chusmearon de vez en cuando y gracias a esta oportunidad, por darme nuevas y claras realidades. Son Voces que quisieron escaparse de mi mente, pero que afortunadamente, no se fueron muy lejos.