domingo, abril 13, 2008

Coqueta dama tanguera


La luz se apagó y tu mundo lloró. Lagrimas de incredulidad te despedían, el último adiós, bajo un manto de llantos y silenciosas charlas de café. Porque un día te fuiste y el piano, en su día mas triste, se cerró. Tus manos virtuosas dejaron de tocar a la vista de todos aquellos acompañantes de la vida, reunidos, como en tu casa, y en silencio, por que el pájaro cantó hasta morir, pero su aroma se mantiene intacto.
Collares y perlas, coqueta dama tanguera, que triste fue verte morir. Pero vos no eras así, tu verdadera imagen vale más que eso. Una imagen profunda, una imagen de personalidad que vale más que un lúgubre cuarto oscuro. “Se nos fue la gorda” decían tus amigas, y su llanto era desconsolador. Tu casa se siente sola, tu generosidad también, porque a pesar de las críticas moriste con la tuya, y en paz y tranquilidad podés descansar. Tu ángel no lo soportó, pero no podés negar que luchó hasta el final. El destino quiso que ese mismo día te vaya a ver, tus ojos semiabiertos se despedían, vos lo sabías y tu ángel también. Las puertas se cerraron, el tiempo se detuvo, manchas negras se despidieron, para vos, coqueta dama tanguera, hasta luego.

2 comentarios:

Solcito Crespo dijo...

hermoso lo que escribiste...cuando el alma habla, las letras parecen no ser un impedimento...es q brotan los sentimientos.

te quiero, lo sabes

Anónimo dijo...

Hola, vengo desde tu firma en mi blog...

andaré husmeando por acá

:)